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[JOSE BASILIO](https://lawyerly.ph/juris/view/c25fc?user=fbGU2WFpmaitMVEVGZ2lBVW5xZ2RVdz09)
{case:c25fc}
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[ GR NO. L-1529, Jan 26, 1948 ]

JOSE BASILIO +

DECISION

80 Phil. 52

[ G.R. NO. L-1529, January 26, 1948 ]

JOSE BASILIO, RECURRENTE, CONTRA FELIPE NATIVIDAD Y OTROS, RECURRENDOS.

D E C I S I O N

BRIONES, J.:

Se ha interpuesto ante esta Corte el presente recurso qua el peticionario o recurrente califica de certiorari y prohibición para recabar que dejemos sin efecto la orden de ejecución dictada por el recurrido Juez de Primera Instancia de Manila, Hon. Felipe Natividad, en un asunto de desahucio procedente, en grado de apelación, del juzgado municipal de Manila en que es demandante el correcurrido, Domingo Queri, y demandado el recurrente, José Basilio El tercer recurrido, L. Pasicolan, lo está en su concepto de sheriff de la ciudad de Manila.

La orden de ejecución se expidio durante la pendencia de la apelación, a tenor de la regla 72, sección 8, reglamento de los tribunales, por haber dejado el mencionado José Basilio de pagar al demandante el 10 de Junio, 1947, el alquiler correspondiente al precedente mes de Mayo montante a P400, o, en su defecto, de depositarlo en la escribanía del juzgado en o antes de la referida fecha, conforme provee la citada disposición reglamentaría. El recurrente alega y arguye que Su Señoría el Juez a quo cometió un grave abuso de discreción al expedir la orden cuestionada, y en apoyo de su queja expone dos fundamentos, a saber: (a) que no se le permitió probar su defensa contra la orden de ejecución en el sentido de q.ue había ofrecído el pago en cuestión al demandante el 10 de Junio, o sea antes de incurrir en mora, pero que el demandante rehusó aceptarlo y recibirlo; (b) que una de sus defensas en el asunto principal es que había hecho en la fínca mejoras y gastos útiles equivalentes a la suma de P2,714, y que, compensada esta cantidad con el alquiler devengado y adeudado, todavía tenía él un buen saldo a su favor.

¿Está justificado el recurso? ¿Ha habido realmente grave abuso de discreción en este caso? Indudablemente que no. Se expidió la orden de ejecución porque el recurrente estaba en mora, y en este caso el deber del Juez de ordenar la ejecución de la sentencia era categórico imperativo, según la regla y la jurisprudencia. El abuso hubiera sido precisamente lo contrarío, esto es, si no se hubiese ordenado la ejecución pedida. Acertó el Juez al no dar crédito a la alegación de que el recurrente nabía ofrecido el pago al recurrido Domingo Queri el 10 de Junio, pero que éste no lo aceptó dando a entender con ello, según el recurrente, que renunciaba gratuitamente a la mensualidad cuestionada. Esto es enteramente fútil, por no llamarlo absurdo. Si ello fuese verdad ¿cómo es que 8 días después, o sea el 18 de Junio, el recurrido presentó la moción de que se trata, pidiendo la ejecución inmediata de la sentencia? Además ¿por qué había de renunciar el recurrido a la mensualidad de Mayo? ¿En virtud de qué consideración? No lo dice el recurrente. En cambio, de autos resulta que el recurrido no es dueño del solar donde está enclavada la casa en cuestión y tiene que pagar P200 mensuales como alquiler de dioho solar. Mal podía hacer, pues, esa supuesta renuncia graciosa. Consta, además, en autos que en la vista de la moción de ejecución el abogado del recurrido manifestó estar conforme con recibir el pago; ¿por qué no lo hizo el recurrente? Por último, suponiendo cierto que el recurrido había rehusado recibir el pago, el recurrente podía haberlo depositado en la escribanía del Juzgado de Primera Instancia, según la regla 72, sección 8, reglamento de los tribunales, pero no lo hizo, sin dar ninguna razón válida y razonable de esta omisión. Así que su morosidad bajo ningún concepto puede justificarse.

El segundo fundamento que alega el recurrente es todavía menos sostenible. Lo primero que llama la atención en autos es que ante el juzgado municipal el recurrente no había presentado ninguna defensa positive, mucho menos esa de que había hecho en la finca mejoras y gastos utiles por la suma de P2,714. Esta defensa se formuló por primera vez ante el Juzgado de Primera Instancia, en apelación. Tienen razón los abogados de los recurridos cuando dicen quo la mera interposición de esa defensa no da derecho a parar la orden de ejecución, pues el artículo 1196 del Codigo Civil que invoca el recurrente se refiere a la mutua compensación de deudas que ya están vencidas, líquidas y exigibles, mientras que en el caso que nos ocupa la única deuda vencida, líquida y exigible es la del recurrente el alquiler del mes de Mayo, 1947. La deuda de P2,714 que el recurrente imputa al recurrido Domingo Queri no pasa de ser una simple alegación y su efectividad todavía tiene que determinarse por los tribunales mediante sentencia.

Se ha llamado nuestra atención hacia el hecho de que, al parecer, Basilio devolvió voluntariamente la finca arrendada a su dueño el 10 de Agosto, 1947. Esto prácticamente hace académica gran parte de las cuestiones discutidas en este asunto.

En méritos de lo expuesto, se desestima el recurso, con las oostas a cargo del recurrente.

Así se ordena.

Parás, Perfecto, Hilado, y Tuason, MM., están conformes.

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